Posteado por: ClaudioBlog en: 3 Julio 2008

Todos, en uno u otro momento de la vida, nos enfrentamos a situaciones límite en las que no sabemos cómo reaccionar. En algunas ocasiones, nos hicimos cargo del problema; en otras, dejamos que nos venza el miedo y nos limitamos a soñar con ser de esas personas que logran expresar lo que quieren con seguridad y convicción. Esas personas, a las que tanto envidiamos, son personas asertivas. Y aunque para algunos, se trata de un don natural, la asertividad es un rasgo de personalidad innato o profundamente adquirido; para otros –más limitados por su timidez, miedo o incapacidad para controlar las emociones-, resulta una meta difícil de alcanzar. Según el departamento de Recursos Humanos de la Universidad de Tufts, en Massachusetts, EE.UU, “la asertividad es una forma de expresar pensamientos, sentimientos y creencias de manera directa, honesta y apropiada, teniendo respeto por nosotros mismos y por los demás, y negociando con el otro como para que decida cooperar voluntariamente”.
“La respuesta asertiva es una respuesta clara, que el interlocutor puede comprender pero que permite su intervención (a diferencia de la agresión). Implica de quien habla una cierta flexibilidad y adaptabilidad, y significa hacerse cargo de los riesgos que conllevan las decisiones que uno toma”, explica la psicóloga Lucía Magliano, especialista en terapia “Gestalt” y coordinadora de grupos de capacitación en inteligencia emocional.
Pasividad asertividad agresividad Los expertos diferencian entre asertividad y agresividad. “La agresividad implica la expresión de pensamientos, sentimientos y creencias de manera inapropiada y que viola los derechos de otros. Puede ser activa o pasiva, pero siempre comunica una sensación de no respeto”, explican. Mientras tanto, la asertividad busca un resultado positivo para ambas partes, la agresividad busca un resultado positivo sólo para una de ellas: uno es el ganador, el otro el perdedor. Pero también es necesario diferenciar entre asertividad y pasividad. Una conducta no asertiva es indirecta, permite la violación de los derechos de la persona y muestra una falta de respeto por las necesidades propias. Comunica un mensaje de inferioridad. Termina en un resultado positivo para el otro porque la persona no asertiva decidió que sus necesidades son secundarias y optó por ser una víctima. “Pongamos un ejemplo”, propone Abel Cortese, investigador especializado en Comunicación e Inteligencia Emocional. “Vamos a suponer que tengo un jefe que me grita, que me molesta. Yo puedo responder: a) pasivamente: no digo nada y sigo sufriendo las consecuencias de los ataques, b) agresivamente: respondo a los gritos gritando. Ninguno de los dos se siente bien y hasta es probable que refuerce la conducta negativa en el otro, o c) asertivamente: voy por el camino del medio. Busco el momento apropiado e intento un camino de persuasión. No dejo de proteger mis derechos, pero respeto los derechos del otro. Paso mi mensaje”.
La técnica de la asertividad Aunque no existe una sola manera, fueron varios los expertos en el tema que intentaron proponer una fórmula para la asertividad. Entre ellos, el departamento de Psicología de la Universidad de Texas ideó una receta –dividida en 3 partes- para intentar comunicar lo que nos pasa de la manera más clara y directa posible: a) Comportamiento: qué es, exactamente, lo que la otra persona ha hecho o está haciendo; b) Efecto: qué nos está pasando como consecuencia de ese comportamiento; c) Sentimientos: qué efecto produce su comportamiento sobre nuestras emociones. Utilizar este tipo de mensaje contribuye a darle al otro información completa, sin dejar lugar a dudas o interpretaciones. Pongamos un ejemplo: “Cuando llegás tarde a casa (comportamiento), me enojo (efecto) porque siento que no me dedicás tiempo (sentimientos)”. Lo más probable es que la aplicación de esta fórmula termine por ser mucho más productiva que ignorar el problema o solamente expresar nuestra ira y frustración. Aunque –por supuesto- los resultados también dependerán de la respuesta del otro, nosotros habremos hecho nuestra parte para intentar comunicar lo que nos pasa con claridad. Via: http://www.psicofxp.com/
Artículo publicado por Aver S.A, empresa especialista en contenidos editoriales segmentados.
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